La destacada profesora y académica, Loreto Valenzuela, recientemente designada vicedecana de Ingeniería de la UC, es parte de una familia que se formó en las aulas del Colegio Coya. Pese a su ajustada agenda, conversó con nosotros acerca de sus años como alumna, sobre su temprano interés por las ciencias y sobre el presente de la investigación científica en Chile. “Mis profesores del colegio fueron fundamentales para mantener el interés por el estudio, la ciencia y la ingeniería. Ellos me transmitieron la pasión por lo que uno hace” sostuvo.

 

¿Cómo se siente tras haber sido elegida y convertirse en la primera mujer en llegar a este cargo teniendo en consideración que hace más de un siglo venía siendo un puesto ocupado solo por hombres?

Me siento muy honrada y orgullosa de mi Escuela. Ciertamente, en la historia de la Escuela de Ingeniería, que ya cuenta con una trayectoria de 126 años, es primera vez que asume una mujer como vicedecana. Sin embargo, hace ya varios años que vienen implementando cambios con el objetivo de atraer mayor talento femenino, tanto en el cuerpo docente como en el alumnado. En este sentido, se creó el programa Mujeres Ingeniería UC, que por medio de diversas iniciativas ha logrado aumentar progresivamente año a año el número de mujeres que ingresan a Ingeniería, donde además hemos visto un cambio en la cultura interna con bastante presencia femenina en el equipo directivo de la escuela, como por ejemplo en la Dirección de Postgrado, la Dirección de Investigación e Innovación, la Dirección Económica y de Gestión, entre otras.

 

¿Con qué ojos ve usted este despertar feminista, esta reivindicación de género a nivel de estudiantes y en diferentes ámbitos?

Yo creo que este es un tema de alcance mundial, y me parece que es una respuesta de parte de las mujeres en general a discusiones que antes se dejaban en un segundo plano, ante lo cual las estudiantes han reaccionado de forma mucho más activa. Gracias a esto se han abierto las conversaciones, se habla de experiencias y situaciones incómodas largamente silenciadas para mostrar al mundo lo que se ha venido haciendo mal. Lo bueno es que con el tiempo se ha ido comprendiendo esto, y poco a poco el cambio se ha visto reflejado en puestos de responsabilidad en universidades, en cargos políticos e incluso en el ámbito de las revistas científicas, donde se publican estudios y papers, terreno que hasta hace no mucho era un ambiente gobernado históricamente por hombres.

 

¿Fue complicado para usted decidirse a estudiar ingeniería? ¿Lo decidió siendo alumna del Colegio Coya? 

Tanto en el colegio como en mi casa, mis padres siempre me motivaron a estudiar, sin forzar que me fuera a alguna área en particular. Mis intereses en el colegio eran muy variados, participando en diversas academias, científicas, de ajedrez, música y otras. En el colegio, mis áreas de interés iban principalmente por las ciencias (amaba la química) y las matemáticas. Mi interés por la ingeniería empezó en los últimos años del colegio, cuando me di cuenta de la oportunidad que existe de conjugar la ciencia, desde sus distintas áreas, la química, la física y hasta la biología, con las matemáticas y la posibilidad de aplicarlas tecnológicamente en la búsqueda de soluciones a problemas reales. Otra razón muy importante para elegir la ingeniería, es la amplitud de su currículum. Entras a plan común y puedes ir decidiendo qué cursos tomar en el camino, lo que te abre un mundo de posibilidades y te va permitiendo ir conociendo mejor las distintas áreas del conocimiento antes de tomar una decisión definitiva. 

 

Durante su paso por nuestro colegio ¿Tuvo algún estímulo o experiencia importante que la haya impulsado a dedicarse a la ingeniería y a la investigación científica? 

Mis profesores del colegio fueron fundamentales para tener y mantener el interés por el estudio, la ciencia y la ingeniería. Ellos me apoyaron, motivaron y enseñaron, no solo conceptos, sino técnicas, metodologías, estrategias de estudio y me transmitieron la pasión por lo que uno hace.

 

¿Cómo fue su experiencia universitaria?

Entré a estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Católica el año 1995. Entré a plan común con la clara intención de seguir Ingeniería Industrial Química. Efectivamente fue esa la especialidad que seguí, aunque me fui adentrando en temas de biotecnología, especialidad que empezó en esos años. La carrera y la vida universitaria son muy ricas, diversas, ocupadas y entretenidas. Hay que estudiar harto, a una velocidad y ritmo que uno no estaba acostumbrada en el colegio. Mucho de ese estudio es en solitario, aunque a veces también eran en grupo, tanto en la universidad como en casas de amigos. Además, participé en actividades sociales y recreativas. En particular, desde segundo año fui parte de una compañía de teatro que llamamos Cuarto Creciente, la que duró varios años, presentamos bastantes obras, con giras incluidas, y seguimos en contacto hasta el día de hoy.

 

¿Qué le parece que finalmente se vaya a crear el esperado Ministerio de Ciencias y Tecnología? ¿Piensa usted que traerá consigo mejoras tangibles en el ámbito científico?

Creo que es una excelente oportunidad para visibilizar la ciencia y la tecnología a nivel país, para que aparezca como un ítem relevante e independiente en el presupuesto del país, que se visibilice la importancia de generar conocimiento para el desarrollo de la nación, así como también para la formación de nuevas generaciones de técnicos y profesionales. En Chile se hace ciencia a nivel mundial, pero con bastantes menos recursos que otros países, lo que hace mucho más difícil y lento tener un impacto real en la sociedad. Espero que la existencia de un Ministerio otorgue mayor relevancia al tema, promoviendo tanto la ciencia básica como aplicada, no olvidando la importancia tanto del conocimiento por sí mismo, como de la transferencia a la sociedad en nuevos productos, tecnologías, desarrollos, etc.

 

¿Cómo cree que se podría estimular el interés por las ciencias en los más pequeños?   

Despertar el interés por las ciencias en los niños es un desafío importante en el cual, como escuela, tomamos parte y tratamos de hacernos cargo. Indudablemente, hay muchas cosas que se pueden hacer y los cambios siempre son de largo aliento, pero ya estamos trabajando en eso porque estamos convencidos de que, con más ciencia y tecnología, Chile podrá lograr convertirse en un país desarrollado. Aquí en ingeniería, por ejemplo, realizamos escuelas de verano que buscan poner en contacto a los niños con las tecnologías de fabricación, tales como las impresoras 3D y el prototipado, además que organizamos encuentros escolares de robótica. En este sentido, también buscamos aportar con las actividades de difusión de la Escuela de Ingeniería, a través del Cuerpo de Embajadores, quienes organizan visitas de colegios a la universidad para realizar actividades en torno a la ciencia, la tecnología, las matemáticas y la ingeniería, momentos en los que aprovechamos de hacerles recorridos por los laboratorios para mostrar el quehacer de los investigadores en diversas áreas. De hecho, hace algunos años visité el Colegio Coya para conversar con los estudiantes de tercero y cuarto medio, y contarles de la Escuela de Ingeniería. Hay variedad de instancias lideradas por académicos, por organizaciones y el gobierno, como por ejemplo, los programas Explora, campamentos científicos, etc.

 

¿Algún mensaje o algunas palabras para los niños o los jóvenes que se interesan por la ciencia y están dando sus primeros pasos?

Más que un mensaje, puedo decir que para mí la principal razón por la que la encuentro entretenida la ciencia es que, a través de ella, logramos conocer y comprender el funcionamiento del mundo que nos rodea, y nos enseña a adaptarnos a él. Cuando uno es un niño, se cuestiona prácticamente todas las cosas, y a lo largo de la vida uno va perdiendo esa capacidad de asombro, en cambio cuando te mantienes involucrado con la ciencia te quedas haciéndote esas preguntas fundamentales por siempre, ya que por medio de ellas se van encontrando soluciones a problemas de distinta índole, enfermedades o a fenómenos naturales. Es muy gratificante y motivador dedicarse a esto, y uno puede comenzar tempranamente a atacar estas inquietudes por medio de la química, la física y la biología que se enseña en los colegios